María Navichoc Chac

Desde el inicio de nuestras vidas el Corazón del Cielo y el Corazón de la Tierra, la Divinidad, Totalidad o el Amor, cual sea la forma en que nos comunicamos con la Fuente de Vida nos dio tesoros que supo guardarlos en el alma para venir a pulirlos y descubrir en nuestra existencia humana. Y poner al servicio de los demás, conectándonos con nuestra esencia der ser.

Para descubrirlos nos puso de espejos a nuestra familia terrenal, amistades, compañeros, conocidos, confrontándonos ante diferentes adversidades y sentires. Lo majestuoso de todo esto es que nos dotó con tanta riqueza, sin decirnos nada. Hemos de descubrirlo a nuestro paso y ritmo. Encontrar y recordar cuál es el regalo que hay detrás de cada uno de ellos y con esta memoria latente aprender a valorar y reconocer el poder divino que habita en cada uno de nosotros.

Nos puso de aliados a grandes seres humanos que iremos conociendo en el camino, que nos ayudarán a encontrar nuestro rumbo. También nos pone el reto de conocer y aceptar nuestra historia familiar a través del linaje ancestral, que con esta energía recordamos y encontramos qué es lo que hemos venido a hacer en nuestra existencia. Qué hemos de aprender a trascender y conectarnos con la gratitud y el amor infinito e incondicional.

Uno de los retos más grandes de todo esto es aprender a reconocer, aceptar y amar lo que uno es, es en las grandes pruebas que uno termina conociendo la tenacidad y convicción que uno posee.

Aunque en una etapa de nuestra vida no vemos ni sentimos nada de esto. Nos peleamos con todo el mundo y con esa misma divinidad. Nos sentimos incomprendidos, rechazados, peleamos hasta con el aire que respiramos. Cuestionando ¿por qué a nosotros, porque esto y lo otro? ¿Por qué a mí? La verdad es que cada ser humano tiene una experiencia diferente. Hay quien elige no hablarlo y odiar en silencio su propia vida y marchitarse paso a paso pensando que así es la vida. Hay quien se odia a sí mismo por no saber responder, odiar a todo el mundo y desquitarse con otras personas de manera inconsciente. Hay quienes no encuentran a nadie con quien hablar y sienten tan fuerte el peso de lo que atraviesan y tampoco quieren hablarlo porque hablarlo los quebranta. Eligen ponerle fin a su existencia.

Hay quienes eligen aun con el dolor atravesar y reaccionar de manera diferente y aventarse a quebrase en mil pedazos, permitiéndose sentir vulnerables. Y en medio de esa vulnerabilidad sentirse solos porque desconocen ese espacio de quebrantamiento y con mucho miedo que esto no termine, o que esto sea algo sin fondo.

La noche oscura del alma es tan dolorosa, tan densa, tan fuerte y todo se te pasa por la mente, te gustaría estar acompañado de alguien, sin embargo que ese alguien no haga preguntas, solo que este allí, para ti, acompañándote y que te deje ser. Este momento es crucial, con la decisión que tomes, inclusive si no tomas una decisión, ya la tomaste.

Un momento lleno de energía en que el alma quiere brillar con la esencia que vino, y te hace pasar por una metamorfosis dolorosa, e inevitable. Este momento o te conviertes en tu héroe o te conviertes en tu enemigo. Es un momento de intimidad con uno mismo.

La Divinidad nos dio infinitos regalos para estar sanos, sin embargo la misma humanidad ha tergiversado a su antojo para manipular y gobernar desde el miedo. Impidiendo sentir las emociones que surgen en cada ocasión, ya sea por miedo, vergüenza, sea cual sea la forma en que haya sido silenciada esas emociones. Esas emociones son medicinas para nuestro cuerpo y para nuestra alma.

Es como los diferentes sabores que podemos encontrar en los alimentos. Proporcionan diferentes nutrientes a nuestro cuerpo. Si consumimos poco alimento sano, tendremos deficiencias en nutrientes específicos para ciertos órganos y tendremos un desequilibrio. Lo mismo con las emociones cada una de ellas tiene un propósito, hemos de dejar que fluya en nuestra vida para mantenernos equilibrados. Si no fluimos con las emociones los desequilibrios se manifiestan en enfermedades. Y estar equilibrados no significa que no nos pasen cosas desagradables, sino que sepamos estar desde una certeza que esto es una etapa que podemos transitar y estar asegurados que siempre estamos protegidos y asistidos desde el más alto bien. Con esto me refiero a que el Creador y Formador siempre está con nosotros aquí y ahora. Y nos pone el reto o prueba, porque sabe que con eso nos está puliendo para que encontremos el tesoro que somos.

Y con fluir en nuestras emociones me refiero a que nos permitamos sentir con naturalidad cada una de ellas, sea enojo, miedo, tristeza, felicidad, alegría o amor, sentirla tal cual, sin rechazar ni pelear con cada uno de ellas.  Ya que de eso se trata la vida transitar nuestras emociones y no estancarnos en ellas para que nos causen estragos en nuestro ser. Encontrar nuestro espacio seguro para liberarlo por nosotros mismos. Sin lastimarnos y lastimar a otras personas.

Somos seres sintientes y eso es vivir. Traemos en nuestra energía, en nuestra sangre, en nuestra esencia que hemos venido a vivir experiencias extraordinarias.

Y cada una de estas experiencias es enriquecedora y llena de saberes, porque nos conecta y prepara con aquello a lo que hemos venido a ser, nuestra misión. Y recordarnos que nuestros ancestros siempre están con nosotros. Ya que eso que nos conecta con el amor infinito y brindar al servicio de los demás es lo que realmente alimenta el alma.

En nuestro transitar de la vida, vamos descubriendo cosas que nos llenan de felicidad y gratitud. Ocurren cosas que “sabes que no sabías que lo sabías”. Únicamente siguiendo nuestra intuición y siendo responsables de nuestras emociones.

Aprender que no hay víctimas ni culpables. Sino seres responsables de sus propias emociones. Y esto es un miedo muy grande porque haz de confrontar tu más grande adversario que eres tú. Aprender a comprenderte y sobre todo aprender a perdonarte de corazón.

La verdad te mentiría si te dijera que hay un orden para empezar a conectar con tu totalidad, muchas veces la partida es la incomodidad, la tristeza, la rabia, el miedo a la soledad, o el estar agotada de quedar bien con los demás. Darse cuenta de esto nos trae un dolor muy fuerte. Sin embargo atreverse a sentir, esta emoción, nos llevara al siguiente, sentirás miedo, y aun así darte cuenta que eres un ser magnifico.

Paso a paso te empiezas a dar cuenta que todo es perfecto en la forma en que ocurre, así es como tiene que suceder. Y se vuelve algo grandioso porque cada avance por muy pequeño que sea tú haces que eso ocurra. Y así aprendes a descubrir tus dones, llegará alguien en algún momento que te pedirá algún tipo de ayuda. Tú sin saber lo harás y te dejaras guiar y lograras cosas extraordinarias. Aprenderás que uno de tus ancestros también poseía ese don. Ahora tú valoras tu propia energía, tu vida. Toca conectarse con la Madre Tierra y todo lo que posee.

Deja un comentario

Tendencias

Descubre más desde Indómitas

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo